El Universo está lleno de límites, barreras y fronteras que se encargan de marcar ciertos parámetros que muchas veces se convierten en nuestro mayor enemigo. Sin tener miedo tememos, sin tener hambre comemos, sin tener sueño dormimos. Nos volvemos dependientes de comentarios que al fin de cuenta terminan enredando más el dilema que nos mantiene sin oxígeno la mayoría del tiempo. La sociedad se ensaña en hacernos seguir un “prototipo” que muchas veces no coincide con nuestra verdadera esencia.
No se trata de emprender una guerra contra las diferencias humanas, todo lo contrario entender que por más que tratemos y procuremos estar bien con todos nunca lograremos una armonía equilibrada a pesar de lo que debamos abandonar en el camino. Por ende no desperdicies tu tiempo: si quieres agradar a alguien que sea a Dios, él siempre te extenderá su mano sin importar si te gusta el cabello largo o corto. Él no se fija si vistes de lino o de Chanel, a él no le importa si duermes hasta las diez, o si los treinta aún no estás casado y vives con tus padres.
El Rey de las Alturas nos ha dado un talento propio, nos ha hecho capaces es sólo cuestión de enfocarnos y reconocer que para él no existen ningún tipo de impedimentos no hay puertas que no se abran, luces que no se enciendan ni milagros que no se vean. No hay obstáculo que pueda detenerte si tu meta está encaminada y dirigida por el Padre celestial.
Colaboración de Kary Nieves
Colombia
